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Por Fabricio Varela

La situación socio económica de Honduras es cada vez más deplorable, todos los sectores de la clase expoliada han percibido la crisis y cada día la indignación se fortalece más, el país continuamente incide en periodos de manifestaciones. Desde hace más de un mes, motoristas de las diferentes unidades de trasporte público —buses y taxis— piden un incremento (como ultima instancia) al cobro por prestación del servicio, cobro que se traslada a la ciudadanía en general que hace uso de dicho rubro, esta exigencia del incremento a los pasajes es obviamente para contrarrestar las abusivas políticas que se han aprobado últimamente respecto a la tasa vial, los altos precios de los combustibles y desde luego el llamado impuesto de guerra (extorción periódica a negocios y motoristas por parte de las pandillas).

Inconformidad Por Los Altos Precios De Los Carburantes

No es extraño que el segundo país más pobre de Latinoamérica según la CEPAL también posea uno de los precios mas elevados de combustibles en la región y es que el Comité de Cooperación de Hidrocarburos de América Central (CCHAC) ha catalogado a Honduras en el puesto número dos de las naciones de Centroamérica con los impuestos de combustibles más caros, los grandes empresarios a través de organismos del estado argumentan los alto precios por las alzas del crudo a nivel internacional, si bien es cierto que esto ha ocurrido, los  empresarios confabulados con el estado sacan descaradamente provecho de la situación para incrementar su capital. Por cada galón de gasolina consumido el estado percibe poco más de 34 lempiras (1.41$ [este es un impuesto fijo y puesto que está dolarizado incrementa con la devaluación del lempira]), la empresa importadora 1.30 lempiras (0.056$) y los dueños de las gasolineras alrededor de 7 lempiras (aproximadamente 0.29$) lo que convierte este rublo en un negocio redondo y al ser tan esencial la burguesía exprime cuanto puede a la ciudadanía.

Desde la segunda toma de poder —ilegítima— del presidente Hernández los incrementos a los combustibles y por ende a la canasta básica, han avanzado progresivamente y esto solo demuestra que la cúpula del Partido Nacional —que posee el control de los tres poderes del Estado— no ha respondido a los intereses del pueblo, al contrario, todas sus políticas son un duro golpe a los más desposeídos. El precio actual de un galón de gasolina superior cuesta 100.35 lempiras (aproximadamente $4.17) y no se descarta próximas alzas de los precios de los combustibles en las próximas semanas. Cabe mencionar que los 34 lempiras ($1.41) de impuesto que percibe el gobierno por galón de gasolina comprado —gasolina superior en este caso—, no se sabe a ciencia cierta cómo se están usando estos recursos (alrededor de 13 mil millones de lempiras [aproximadamente $540.990.428]) y esto solo demuestra la falta de trasparencia de los actuales gobernantes sobre la utilización del dinero captado de dicho impuesto, se supone que cierto porcentaje de lo recaudado está destinado al fondo vial, pero dicho porcentaje no está determinado oficialmente y para este 2018 solo se ha designado 600 millones de lempiras (poco menos de 25 millones dólares) o sea tan solo el 4.61% del total recaudado.

Inseguridad

Sólo en 2017 murieron 115 motoristas de las diferentes unidades de trasporte público, esto demuestra una completa ineptitud del gobierno para acabar con la delincuencia de las pandillas que azota al país. Cerca de 18% del presupuesto nacional o sea 13 mil millones de lempiras (aproximadamente $540.990.428), están destinado al ministerio de seguridad y defensa, pero esto no garantiza para nada que haya seguridad en el país y hoy por hoy, el sector trasportista en uno de los rubros más peligroso para laborar.

La Chispa Que Encendió La Llama

A finales de junio se aprobaba por parte de la corporación municipal del distrito central, el aumento de la tasa vial municipal, ya para inicios julio del 2018 entraba en vigor el descarado incremento de más del 100% por automóvil —según el cilindraje y año del vehículo podría llegar hasta 150%—, esto claramente recibió un rechazo rotundo por parte de los taxistas, que fue el sector en reaccionar primero, pero también del pueblo en general ya que el aumento es para todos los vehículos.

Para el viernes 6 de julio, los dirigentes del sector taxista convocaron a los 144 puntos de colectivos de la capital a que se sumaran a las acciones y concretizaran el paro para presionar a las autoridades de reconsiderar tan nefasto aumento, el evento fue de una magnitud considerable, la mayoría de los boulevares y avenidas principales estaban bloqueadas y apenas se podía circular a través de calles alternas. Posterior a dicho evento la Asociación de Taxistas de Honduras (ATAXISH) mantuvieron reuniones con el alcalde nacionalista Nasry Asfura, y como era de esperarse “el mismo que da el problema, vende la solución”, según informó él mismo en conferencia de prensa, el “trancazo” obtendrá una rebaja de entre el 35% al 40%, esto claramente es el resultado de las manifestaciones.

Los taxistas por su lado no mermaron la exigencia y una vez más anunciaron y convocaron paro para el día 19 de julio, esta vez más fuerte que antes pues el sector de buses decidió sumarse a la causa y puesto que la ATAXISH es una asociación con dirigencia y respaldo en casi todo el país y está apoyada por grandes propietarios de unidades de trasporte inconformes de la situación socioeconómica, el paro se llevó a nivel nacional, así influyó en el sector estudiantil que fiel a sus tradiciones de lucha, se tomó la universidad nacional y a consecuencia de ello se cancelaron las clases a través de un comunicado que las autoridades universitarias emitieron, para el día siguiente, viernes 20 de julio, las tomas fueron más efervescentes y en las ciudades principales, las calles, universidades, colegios y escuelas se mantenían cerradas, se suspendieron actividades, el pueblo salió a manifestarse y formar barricadas para impedir la circulación de automóviles. Muchas empresas tratando de apaciguar el paro prácticamente obligaron a los obreros a ir a laborar aun sin haber trasporte, la situación económica tan deplorable hizo que las personas a costa de lo que fuera estuvieran allí y esto solo demuestra el terror que les causa a los grandes capitalistas el levantamiento de las masas.

Ya para alrededor de las 4:00 PM del mismo día, los dirigentes anunciaban una suspensión al paro, esto como un acto de descanso a los motoristas que desde el jueves 19 y desde horas muy tempranas mantenían tomadas las calles a nivel nacional. Aun así el gremio trasportista a través de sus dirigentes han expresado claramente que no van a ceder a sus peticiones, y si bien es cierto que primero se exigía la disminución de 23 lempiras (casi 1$) después se reconsidero en sesiones de los directivos de trasporte y se acordó reclamar la rebaja de al menos 20 lempiras (aproximadamente $0.83) al galón de combustible, la disminución al cobro de la tasa vehicular, entre otras peticiones.

 

 

¿Ahora Qué Sigue?

El pueblo está expectante ante las futuras decisiones que se vallan a tomar por parte de la dirigencia  del sector transporte; aunque también están dispuestos a realizar los esfuerzos necesarios para sumarse a la lucha contra estos aumentos excesivos en los costos de los combustibles. Algo es seguro y es que no darán tregua al gobierno antes abusivas medidas.

Víctor Aguilar —presidente de Ataxish— ha manifestado en reiteradas ocasiones que el sector de taxistas no se rendirá hasta lograr un acuerdo con el gobierno respecto al combustible y la alcaldía municipal sobre el aumento de la tasa vehicular, por lo que el paro continuara a partir de las 8:00 AM del día 23; puesto que no se ha logrado un trato en pro a las exigencias de los trasportistas.

Es muy evidente que desde hace mucho la inconformidad ha llegado a todos los sectores de la clase oprimida, lo que parecen pequeñas manifestaciones se trasforman de repente en eventos de gran magnitud, el descontento colectivo de la mayoría es incuestionable y  podemos rememorar desde las marchas contra el golpe de Estado en 2009, el periodo post electoral de 2013, las marchas de las antorchas en 2015 hasta la crisis post electoral de 2017 y 2018. La lucha sobre el aumento a la tasa vehicular y los altos precios de los hidrocarburos no es exclusiva de los transportistas y si bien es cierto que ahora son el “punto de inflexión” sabemos que estas decisiones afectan al pueblo en general y este por su inconformidad rezagada se mantiene alerta porque después de todo es el que siempre “paga por los platos rotos”.

Los motoristas dependientes son convocados por los dueños de las unidades y estos a pesar de ser subsidiados por el estado, resguardan una inconformidad con el gobierno no solo porque continuamente tienen problemas por retrasos del pago de los subsidios sino también por los impuestos que el gobierno les aplica periódicamente, el elevado costo de los repuestos, la inseguridad, etc. Los motoristas son afectados grandemente ya que cada vez que suben los precios de los hidrocarburos el margen de ganancia disminuye, y no solo eso, por supuesto la inseguridad con la que se trabaja en este rublo está latente. Los trasportistas independientes de igual manera afrontan esta situación, la ciudadanía enfrenta el aumento al precio de la prestación del servicio , el incremento a la canasta básica, la energía eléctrica… en fin, la lucha como tal está respaldada por el pueblo que seguirá pendiente de lo que ocurra, al mismo esto nos enseña cómo es la dinámica de la lucha de clases y nos ilusiona porque una cosa si es clara: hay un deseo innegable de la clase obrera por transformar la sociedad.

 

 

 

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